Sevilla, 3 de la mañana. Se apagan las luces y suenan los primeros acordes de “Ese hombre”, canción de Rocío Jurado. En el escenario, Sonia Priego, una joven sevillana a la que ese día le cambió la vida. El destino, tal vez la suerte, o quizá el azar. Dicen que si es pa’ ti, ni aunque te quites; y si no es pa’ ti, ni aunque te pongas. Pues fue para ella, y fue para sus miles de fans. Fue para su familia y fue para sí misma. Señoras y Señores, el espectáculo va a comenzar, y para espectáculo su vida. La vida de la artista, la vida de la madre, la vida de la mujer, pero por encima de todo, la vida de La Húngara.