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La ContraHistoria

La ContraHistoria

Von: Fernando Díaz Villanueva
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Über diesen Titel

La historia como no te la contaron en la escuela. Presentado y dirigido por Fernando Díaz Villanueva.© 2026 Fernando Díaz Villanueva Welt
  • Dos Alemanias: 1914-1939 - Episodio exclusivo para mecenas
    Feb 21 2026
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! ¿Qué diferencia había entre la Alemania de 1914 y la de 1939? En ambos casos Alemania buscó y provocó la guerra, pero eran dos países muy distintos a pesar de estar separados por tan solo 25 años. En ese tiempo Alemania pasó de ser una monarquía parlamentaria de tipo autoritario, algo muy propio del siglo XIX, a una tiranía totalitaria moderna. En 1914 el segundo imperio era una federación de 25 estados autónomos en el que el Káiser coexistía con un Reichstag elegido por sufragio universal. En 1939 esos equilibrios habían desaparecido engullidos por el “Führerprinzip”, el principio del líder que estipulaba que la voluntad de Hitler era la ley suprema. No había nada, ni instituciones, ni contrapesos, más allá de sus deseos. La Alemania de 1914 funcionaba dentro de los marcos de la civilización occidental, mientras que la de 1939 era un régimen totalitario en el que la ideología racial había sustituido al estado de derecho. Económicamente la Alemania imperial era una gran potencia industrial plenamente integrada en el mercado mundial. En 1939, tras los traumas de la hiperinflación y la gran represión, el régimen impuso un modelo de autarquía y economía de guerra. El gasto público se destinó al rearme de forma prioritaria, algo que supo ocultar hábilmente tras la ingeniería financiera de los bonos Mefo. La industria alemana pasó a convertirse en una industria de guerra con el objetivo de conseguir la máxima autosuficiencia para una guerra que los nazis preveían larga. El tejido social sufrió la transformación más profunda. En 1914 la comunidad judía alemana estaba completamente asimilada y era indistinguible del resto de la población. En 1939 imperaba la “volksgemeinschaft”, una comunidad definida por la pureza racial que excluía a judíos, a cualquier otra raza distinta de la aria, a disidentes y a discapacitados. Un Estado étnico cuyo control se extendía a la esfera privada mediante un adoctrinamiento implacable de la juventud y el uso de la radio y el cine como herramientas de propaganda. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
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    50 Min.
  • Los judíos de Al Andalus
    Feb 20 2026
    La invasión musulmana del año 711 supuso un punto de inflexión para la comunidad judía que se había asentado mucho tiempo antes en la península ibérica. Tras un siglo de persecución inclemente por parte de los monarcas visigodos, que tras convertirse al catolicismo en el III Concilio de Toledo pasaron a ver en los judíos un «enemigo interno», la llegada de las tropas de Tariq ibn Ziyad la sintieron como una auténtica liberación. Las leyes visigodas imponían bautismos forzosos y prohibiciones sobre sus ritos, lo que empujó a esta minoría a recibir a los nuevos conquistadores con los brazos abiertos. Colaboraron incluso en la guardia y administración de ciudades importantes como Córdoba y Sevilla. Bajo el dominio islámico, la situación de los judíos quedó regulada por la dhimma, un pacto de protección que, si bien les otorgaba un estatus legal inferior y les obligaba al pago de impuestos especiales, les garantizaba libertad de culto, autonomía jurídica y seguridad física. Este marco legal permitió que los judíos se integraran en la vida económica y administrativa de Al-Andalus. Había judíos en todos los estratos sociales: en la agricultura, la artesanía, el comercio y también cerca de los emires como consejeros. Surgieron incluso figuras importante como Jasdáy ben Saprut, médico y diplomático de Abderramán III, o Samuel ha-Naguid, más conocido como Nagrela, que llegó a ser visir en la Granada de los ziríes. Esta influencia política siempre estaba sujeta al favor de los gobernantes y al recelo de la población musulmana, que en ocasiones organizaba violentos pogromos como el de Granada en el año 1066. Este periodo se suele idealizar como la edad de oro del judaísmo en España. Pero en Al Andalus nunca existió una cultura judía propiamente dicha. Lo que se produjo fue una asimilación de los judíos por parte de la cultura musulmana imperante. Los intelectuales judíos adoptaron el árabe como lengua y eso permitió a muchos prosperar y acceder a los textos clásicos de Grecia y Oriente que se traducían en Córdoba. En ese caldo de cultivo aparecieron algunos genios. Poetas y filósofos como Salomón ben Gabirol, matemáticos como Abrahán Bar Hiyya y, por encima de todos, Maimónides. Este último, aunque desarrolló buena parte de su obra en Egipto tras huir de la intolerancia almohade, representó la cumbre del esfuerzo por armonizar la fe revelada con la razón aristotélica en su célebre “Guía de los perplejos”. Pese al esplendor cultural, la realidad social estuvo lejos de la convivencia idílica que el romanticismo creo en torno a Al Andalus. La tolerancia en aquella época era una forma de resignación ante un mal necesario, nunca el respeto por la diversidad tal y como lo entendemos hoy. Tanto en Al Andalus como en los reinos cristianos de la península, más que convivencia armoniosa entre las tres religiones del libro, hubo coexistencia forzada por las circunstancias. En Al Andalus esa coexistencia acabó repentinamente con la llegada de las dinastías norteafricanas, almorávides y almohades, a partir del siglo XI. Su rigorismo islámico puso fin la permisividad de los primeros siglos colocando a los judíos andalusíes ante el brete de convertirse al islam o huir a los reinos cristianos del norte. La mayor parte escogió lo segundo. En el siglo XIII en la Granada nazarí solo se practicaba el islam y el judaísmo hispano ya se había desplazado por completo a los reinos de Castilla, Aragón y Portugal. En El ContraSello 0:00 Introducción 3:52 Los judíos de Al Andalus 29:31 “Contra el pesimismo”… https://amzn.to/4m1RX2R 1:09:25 Tesla vs Edison 1:17:43 La comuna de París Bibliografia: “Breve historia de los judíos en España” de Paloma Díaz-Mas - https://amzn.to/4rrEo09 “Los judíos en España” de Joseph Pérez - https://amzn.to/4qPx2lY “Historia de los judíos en España” de Adolfo de Castro - https://amzn.to/40ldMBO “Al Andalus imaginada” de Adrián Llobell Grimalt - https://amzn.to/4s602Hf · Canal de Telegram: https://t.me/lacontracronica · “Contra el pesimismo”… https://amzn.to/4m1RX2R · “Hispanos. Breve historia de los pueblos de habla hispana”… https://amzn.to/428js1G · “La ContraHistoria del comunismo”… https://amzn.to/39QP2KE · “La ContraHistoria de España. Auge, caída y vuelta a empezar de un país en 28 episodios”… https://amzn.to/3kXcZ6i · “Contra la Revolución Francesa”… https://amzn.to/4aF0LpZ · “Lutero, Calvino y Trento, la Reforma que no fue”… https://amzn.to/3shKOlK Apoya La Contra en: · Patreon... https://www.patreon.com/diazvillanueva · iVoox... https://www.ivoox.com/podcast-contracronica_sq_f1267769_1.html · Paypal... https://www.paypal.me/diazvillanueva Sígueme en: · Web... https://diazvillanueva.com · Twitter... https://twitter.com/diazvillanueva · Facebook... https://www.facebook.com/fernandodiazvillanueva1/ · Instagram... https://...
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    1 Std. und 23 Min.
  • Las cuatro barras - Episodio exclusivo para mecenas
    Feb 14 2026
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! La señera es el nombre genérico que se da a la bandera de los reyes de la corona de Aragón, esa es la razón por la que también se la denomina Señal Real. Es un motivo heráldico sencillo, compuesto por cuatro palos de gules sobre un campo de oro. Pero no nació para representar a un territorio geográfico concreto, sino como divisa personal de la casa real aragonesa tras la unión dinástica entre el reino de Aragón y el condado de Barcelona. Popularmente se conoce a la señera como la cuatribarrada, pero no son barras lo que tiene, sino palos o fajas en función de si se presentan en vertical u horizontal. No se sabe a ciencia cierta cuándo apareció ni quien empezó a utilizarla. Eso ha dejado el campo abonado para muchas hipótesis que se han ido elaborando en los últimos siglos. La leyenda más conocida es la de las cuatro barras de sangre de Wifredo el Velloso, que sitúa el nacimiento del escudo en el siglo IX. El origen de las cuatro barras rojas serían los dedos impregnados de sangre del rey de los francos sobre el escudo de Wifredo tras una batalla. Otra hipótesis, con mayor fundamento histórico pero sin confirmación documental, asocia los colores rojo y amarillo al vasallaje que prestó el rey Sancho Ramírez al Papa Alejandro II en el siglo XI. De ser cierta esta hipótesis, Aragón simplemente habría adoptado los colores que en aquel entonces empleaba el papado. Más allá de estas teorías las pruebas documentales revelan que a finales del siglo XII, coincidiendo con la expansión de la heráldica por toda Europa occidental, los monarcas aragoneses empezaron a utilizar la señal de forma continua. Pero no sería hasta el reinado de Pedro IV el Ceremonioso, ya en el siglo XIV, cuando se fijó definitivamente el número de cuatro palos y se estandarizó su uso por todos los territorios de la Corona. Esto llevó la señal real por buena parte del Mediterráneo. Posteriormente se integraría dentro de las armas del rey de España y, más tarde, en el tercer cuartel del escudo nacional. La señal real de Aragón ha dejado tras de si una profunda huella. Hoy la encontramos en las banderas de Aragón, Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, también en pueblos, ciudades y regiones de Francia e Italia. En última instancia, la señera es un pedazo de historia, un motivo heráldico compartido que recuerda la existencia de aquella pujante monarquía medieval. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
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    45 Min.
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