Marcelo Tinelli Flash Biográfico — Parte 1 — Cómo llegamos aquí Titelbild

Marcelo Tinelli Flash Biográfico — Parte 1 — Cómo llegamos aquí

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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches. Les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. No. Esto es Flash Biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, Marcelo Tinelli. Hay momentos en que el poder mediático y el poder futolístico chocan de frente, y esta semana vimos 1 de esos choques. Marcelo Tinelli, el hombre que durante 3 décadas definió el entretenimiento televisivo argentino, ahora enfrenta la peor crisis de su presidencia en San Lorenzo de Almagro. El ciclón está a 3 fechas del final del campeonato, peleando el descenso por primera vez en 42 años. Sex. Y ahí, en una conferencia de prensa que más parecía un confesionario, Tinelli dijo algo que retumbó en todo el fútbol argentino. Si descendemos, me voy. No puedo ser el presidente del descenso de San Lorenzo. La frase, pronunciada con esa mezcla de dramatismo y vulnerabilidad que siempre lo caracterizó, Resume no solo una crisis deportiva, sino el ocaso de una era. Para entender este momento, hay que volver a Bolívar, provincia de Buenos Aires, primero de abril de 1960. Ahí nace Marcelo Hugo Tinelli, en Buenos Aires intelectual, Long será el de México City. So deporteño acente as ofenda, como tantas familias argentinas de provincia, soñaba con Buenos Aires. Su padre, químico farmacéutico, su madre, ama de casa. Una infancia común hasta que, a los 16 años, se muda solo a la capital para estudiar periodismo deportivo. Es entrega y entendido escultura. Hay una fotografía de 1981 que siempre me pareció reveladora. Tinelli, 21 años, flaco como un fideo, flaco como un fideo, micrófono en bueno, en radio Rivalavia. La cara es la de alguien que sabe que está exactamente donde quiera está. Porque Tinelli, antes que Schauhmann, antes que empresario, fue un pibe que quería hablar de fútbol y la radio. Timelli, El salto viene, en el 87. Juan Alberto Badía, otro nombre fundamental en la historia de los medios argentinos, lo lleva a la televisión. Paría y compañía. En canal 13, Tinelli hace móviles, aprende el ritmo de la tele, entiende algo crucial. En Argentina, la televisión no es solo entretenimiento, es conversación nacional. Telefé. Video Match. El Principio, un programa de bloopers deportivos, no de revolucionario, Pero Tinelli tiene un instinto particular. Entiende que el argentino no solo quiere reírse del error ajeno, quiere verse reflejado en ese error. Tinelli hace móviles, transforma los bloopers en sketches, los caches en personajes, los personajes en fenómenos culturales. Todavía me acuerdo de una tarde de 1995, en los estudios de Telefé, en Martínez, Timely hace móviles. Entreviste a Tinelli para una nota sobre el nuevo humor televisivo. Me dijo algo que anoté textualmente, la televisión argentina siempre fue solemne o chabacana. Yo busco el punto medio, popular, pero no vulgar, masivo, pero no idiota. Esa frase definió los siguientes 30 años de su carrera, porque videomatch, Lego, Showmatch, no fue solo un programa. Fue una máquina de crear realidad argentina. Las cámaras ocultas que exponían la pequeña corrupción cotidiana, las cámaras ocultas que exponían la pequeña corrupción cotidiana, las cámaras ocultas que exponían, se explica. Los personajes que se volvían más famosos que los políticos. El Bailando por un sueño que, desde 2006, transformó la televisión en un ritual colectivo donde cualquiera podía ser estrella por una noche. ¿Qué había de El Sacrim? ¿Y qué es el centro de la televisión? Es el centro de la noche. Hay que entender esto. Tinelli no inventó la televisión en un ritual como en Saria. Tinelli no inventó la televisión popular argentina. Eso ya lo habían hecho Romay. Sovivitch, el mismo Badía. Lo que hizo fue crear un lenguaje televisivo que podía contener todo, el humor, el melodrama, la competencia, el escándalo, la ternura, un esperanto mediático, que hablaban desde la señora de barrio norte hasta el pibe de La Matanza. Sé que Nelli, ponómico, vasto, no dejado de él. Esto se lleva la televisión popular, esto, esto dei, no. El poder económico vino con el rating. Tinelli no solo conducía, producía. La Fía, su productora, se volvió una de las poderosas de América Latina. Ideas al sur,…

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