La Narración de Obsceno Cuentos Eróticos : El Testigo, de Cristina Peri Rossi.
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Über diesen Titel
UP: ¿Y hay mucha diferencia entre la libertad política, y la libertad literaria y personal?
CPR: La literatura tiene que tener libertad porque es justamente en el arte donde podemos poner las fantasías; incluso las cosas que están prohibidas podemos volcarlas en la literatura...
UP: ¿Y puede ser una guía?
CPR: Exacto. Hasta las cosas que permanecen fijas a lo largo de la vida, como el sexo. Yo cuando escribo puedo ser, por ejemplo, un perro. Puedo utilizar la primera persona y trasladarme a otra manera de ser. Suelo hacerlo con frecuencia en la narrativa, donde utilizo mucho la primera persona como instrumento literario para lograr la cercanía con el lector, la identificación. Es una gran libertad para mí poder ponerme, llegado el caso, en el lugar de un hombre. Tengo un relato muy famoso, titulado “Conversación con el ángel”, sobre un hombre casado al cual su mujer abandona por una mujer. Intento meterme en la cabeza de un hombre heterosexual que no entiende nada, que se desespera porque quiere entender y que se siente excluido. El personaje está desesperado, recorre la ciudad de noche, se emborracha. De pronto, sin darse cuenta, entra en un bar gay, lo que hace que se sienta más confundido, más violento, más agresivo; se acerca a una mujer, que en realidad es un travestido, le empieza a hablar y al final le agarra del cuello y le pide que le explique qué hacen dos mujeres. Y la explicación que este personaje le da permite que se abra la puerta de su entendimiento a lo que hasta entonces le provocaba ira y esa sensación de traición.
Esta libertad es, a su vez, también un riesgo de la escritura. Una juega permanentemente a sentir lo que otros sienten, sobre todo en las novelas. Y, a veces, me cuesta volver, separarme del personaje. Yo siempre digo que los escritores no debemos vivir solos. Hay momentos en los que necesito que alguien me diga, por ejemplo: “No fuiste a la tintorería” o “Anda a comprar el pan”; eso me obliga a volver a la realidad. La frontera entre lo real y lo imaginario es muy frágil, y cuando estoy involucrada en ese mundo imaginado me cuesta salir, porque es muy estimulante: ahí uno es casi Dios. Yo soy atea, pero inventar un personaje, que se siente casi como algo propio, acerca un poco a la idea de la creación divina. Por eso, cuando termino un libro, sobre todo de narrativa, paso una semana de depresión. La llamo “la depresión postparto". Ya no está dentro, está fuera..., deja de ser mío.
https://www.cristinaperirossi.es/entrev.htm
Relator : El Sr coSAS.
Edición : El Sr coSAS Suscribite al canal y Dale like
Un gran abrazo desde Argentina
"Un País dónde no se puede volver a lo que se quiso".
